El 18 de septiembre de 2006, el sobreviviente de la última dictadura cívico-militar y testigo fundamental en los juicios por delitos de lesa humanidad salió de su casa en Los Hornos rumbo a los Tribunales de La Plata. Nunca llegó. Desde entonces, Jorge Julio López permanece desaparecido y su familia continúa esperando respuestas.
López nació en General Villegas el 25 de noviembre de 1929. Militante en una unidad básica de Montoneros, López pasó por distintos centros clandestinos de detención del circuito Camps: la estancia La Armonía en Arana y las comisarías quinta y octava de La Plata. El 4 de abril de 1977 fue legalizado en la cárcel de La Plata (U9), donde permaneció como preso político hasta el 25 de junio de 1979.
En 1998 se presentó como testigo en los Juicios por la Verdad. En 2006, con la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad, López volvió a declarar. Fue uno de los testigos centrales en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz -el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura- en el que relató las torturas y los crímenes de los que había sido víctima y testigo. Juicio en el que por primera vez se condena como delitos cometidos en el marco de la figura de genocidio.
El 18 de septiembre de ese año, López iba a presentarse en los Tribunales Federales de La Plata para presenciar los alegatos del juicio. Sin embargo, desapareció antes de llegar. Esta segunda desaparición conmocionó al pueblo argentino cuando el país transitaba una nueva etapa en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Con este hecho quisieron frenar los juicios y amedrentar a lxs testigxs pero no pudieron.
A veinte años de su desaparición, nos seguimos preguntando: ¿dónde está Julio López? Su ausencia atraviesa la historia reciente de nuestro país y, especialmente, la incansable lucha de los organismos de derechos humanos. La desaparición de un testigo de los crímenes de la dictadura en democracia constituye una herida que permanece abierta.
Pero la historia de Julio López también es la historia de un pueblo que se organizó para enfrentar la impunidad. Su testimonio fue una forma de romper el silencio impuesto por el terrorismo de Estado y de poner en palabras aquello que durante años se intentó ocultar. Hoy, mantener viva su memoria es también reivindicar el derecho de las víctimas a declarar, de las familias a conocer la verdad y del pueblo a exigir justicia.
En un contexto en el que el gobierno de Javier Milei hace apología de los represores y el negacionismo, resulta fundamental reafirmar nuestro compromiso con las banderas que sostuvieron durante décadas las luchas populares: Memoria, Verdad y Justicia.
Por López, por las víctimas del terrorismo de Estado y por las generaciones que vienen, seguimos preguntando, seguimos exigiendo y seguimos organizándonos: ¿Dónde está Julio López?
Escrito por la Secretaría de DDHH FPyCS-UNLP
viernes, 18 de septiembre de 2026
A 20 años de la desaparición de Julio López
Publicado por Walter Mackay en 8:45:00