
Carlotto acompañó todo el proceso de la película, leyó el guión ("lo único que corrigió fue un insulto; ella me dijo:`yo no insultaba así, era más medida", cuenta el director), prestó ropa para el vestuario, mantuvo largas charlas con Susú Pecoraro en las que le contó las sensaciones que fue teniendo en determinadas circunstancias y acompañó algunas partes del rodaje.
"Lo que busca la película –aclara Gil Lavedra- es entender el drama humano que está detrás de los números; sentir el drama de una señora que pierde una hija y que tiene que salir a buscar a su nieto sin saber cómo hacerlo, es una película que apunta a lo humano”.