El funcionario tomó conocimiento del hecho, que se habría producido el sábado por la noche, cuando los operarios que están finalizando las soldaduras de la cancha de hockey, notaron que no contaban con servicio de suministro eléctrico. Un acto que denota una gran irresponsabilidad y un riesgo de muerte casi segura.


Según se puede ver claramente en las imágenes, los cables fueron hachados o quitados con elementos de gran corte, lo que reviste peligro de muerte para quien realizó el robo, ante lo cual el funcionario observó muy preocupado que “es un milagro que no se hayan quedado electrocutados”.
Robar el patrimonio de todos y exponerse a una muerte segura para conseguir cable que será fundido para vender el cobre, que seguramente alguien comprará.